Escribir

Escribir, tengo que escribir

Porque tengo que liberar

Escribir siempre ha sido para mí llorar, reir, amar, sanar

Por eso vengo a escribir, porque has conocido mi alma en las angustias

Necesito pues botar.

Y aquí estoy, intentando que esto parta como motor viejo

que de pronto se me abra el alma y bote escribiendo todo lo que tengo

que sale en taquicardias, en insomnios, en enfermedades imaginarias

Hacer letra del temor, hacer letra del cansancio, hacer letra de la preocupación, hacer letra del miedo, hacer letra de la ansiedad

Porque sí, tengo tantas razones para ser feliz, tantas, y cuando feliz soy, la felicidad me sale, en risas, bromas, amores, ternuras

Pero las cosas malas no salen sino por mis dedos, en oraciones a veces, pero siempre, siempre en mis dedos, en un lápiz, siempre estuvo el llorar.

¿Cómo sabes que ahora mismo no estoy orando? tan moderno soy, que no oro con las rodillas, sino con los dedos, aquí están mis salmos a JAH.

Yo no entiendo a mi pueblo, no entiendo a mi gente, pero la amo y por eso sufro por ella.

Son tantas las tonteras ¿será que es solo mi ego? no sé, Dios sabe que amo a mi gente, y me duele mi gente, porque soy de mi gente, milito en mi gente.

Así que no, no soy Jeremías ni Isaias, ni David, depresivos, intensos, errantes, proféticos

Pero a la vez soy uno de ellos, sin serlo, pero lo seré si alguno me lee en el futuro pensando que intenté agradar a Dios en mi generación, aunque a mi ojos sea un farsante

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Es verdad, hay cosas de la Biblia que no aplico.

Lo confieso, la borro con el codo, las ignoro, me hago el ciego

Hay cosas de ella que no predico, ni creo.

No podría matar a piedrazos a un hijo rebelde

ni podría nunca, hacer una ordalía de espíritu de celos

No recibiría pago por la violación de mi hija, ni nunca me cortaría un brazo si éste fuera ocasión de caer, aunque lo leo clarito, no me creo ni capaz de vender todo lo que tengo y darlo a los pobres, aunque eso sí me avergüenza.

Hacer varias de esas cosas, y no pocas otras, me parecen de hecho a veces, contrario a lo que aprendí de Cristo o lo que considero una fe sabia.

No soy ni siquiera suficientemente valiente para prohibir la usura y romper por tanto mi tarjeta de crédito, y si tuviera un negocio, recibiría redbank porque si no, quiebro, y vendería por tanto, comida en cuotas, comida a interés.

Es verdad, me hago el leso, y me hago el leso con varias cosas más, sobre todo con la gula

Pero sobre todo, yo lloro leyendo a Lemebel

Cuando habla de su sueño sobre los de alita rota

Por el manifiesto, cuando habla por su diferencia

Sí po, me tragó el sistema parece, las ganas de figurar me consumió

En estar conmovido cuando dice ese maricón:

“Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo”

Porque a mí mi viejo me quiere, y mi madre me dejó en el altar para esperar a una diosa, pero a mí, sus odiados maricones me conmovieron

Entonces, yo ignoro unos diez versículos más que uds, al menos en lo que a esto se refiere, (no saben uds si acaso guardo otras cosas que uds no)

me busco las excusas, apelo a la hermenéutica forzosa

finalmente, en realidad, seamos honestos, me cago en el dogma, por mi prójimo lo hago

Y no, por eso no gano ni fans, ni simpatías, ni afectos, ni honores, como uds dicen que hago

Pero uds, uds son igualitos que yo, calcaditos son a mí,

Pero, uds, uds son tan mejores, porque ese puñado de versículos sí los aplican, los aplican con devoción, diría que los aplican más allá de lo que deben

Porque, claro, a uds no les complica, sus anillos son bendecibles.

Uds no aplican la Biblia, yo tampoco lo hago, pero pongo pecho a las balas

Dependo de su gracia.

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Defensa de los millenials

¿Por qué odian a los jóvenes?

No se acuerdan que uds también fueron jipis?

No se acuerdan que usaban patas de elefantes?

No se acuerdan que sus papás también los mandaban a la peluquería y uds no querían ir?

No se acuerdan que uds también bailaban raro para lo que bailaron sus padres, si es que bailaron? Y sus bailes fueron también escándalos al pudor?

No estoy seguro, dicen que soy millenial, yo amo a los millenial

No solo porque es mi generación y soy orgulloso

Sino porque espero amar la juventud por siempre, aunque yo siempre he sido un viejo

Los jóvenes siempre tienen la culpa, no existió la distracción, ni la tontera, ni el vicio sino hasta esta generación, dice toda generación que agoniza.

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Yo he tenido miedo

Yo he tenido insomnio

Yo me he sentido agobiado

Yo he estado ansioso

Porque ya no tengo el don de vaciar mi mente pa descansar

Porque deseo que acabe esta pandemia

Porque deseo que no vengan más y sé que vienen

Porque esto del calentamiento global no ha parado

Y es un camión con dinamita, a toda velocidad, manejado por idiotas que quieren vaya más rápido

Porque ellos, los que conducen, tienen airbag y cinturon de seguridad, y quizá salven ilesos, quizá, si tienen suerte, quizá

Pero los demás, todos, caerán con la inercia o la explosión, pero volarán

Y una opción, que no me es tan lejana, es ser copiloto, o chofer, o reír ante lo inevitable, gozar, total, todo acabará de todas formas

Pero no, de alguna manera creo, pero no veo cómo, podemos sacar la dinamita y bajar la velocidad de este camión de estupidez humana.

Y sí, Dios me salva, en la explosión, renaceré, pero ¿por qué voy a querer por ello volar por los aires junto a quienes amo? existen pues, mejores finales.

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Ah, ah, Señor Jehová ¿por qué me heriste?

Dulce fue tu palabra en mi boca, por años comí de ella

Dulce me es tu palabra en mi boca, por años como de ella

Pero el compartir tu pan es duro, duro como una roca

Y roca le llaman, incomibles, le tiene rabia, los que más se jactan de amarla.

Les parece tan obvio que tu pan es roca y que la roca venenosa es pan

Ateo soy, satánico soy, mentiroso soy, falso cristiano soy, por seguirte.

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Tengo tanto miedo a que las cosas no cambien

Me aterra la certidumbre de que todo seguirá igual

Yo no puedo quejarme, mejor me va que a mis padres

Pero ¿qué soy yo sino un error estadístico, una excepción que confirma la regla?

No soy un mérito de la D-275, ni de Cuatro Poniente con Portales

Es una excepción que me sentara a discutir con la gente del Santiago College, solo fui cabezón, nada más, y en esas calles de miseria nos juntaron a todos los que éramos así, de todos los colegios con nombre de misil

Así que me aterra la certidumbre, y mi éxito me confirma que todo seguirá igual, que es lo que temo.

Vivimos en un mundo, en que los hijos de Dios no quieren cambios, ¿pero es que es este el mundo ideal o existió un poco más atrás?

Me aterra pensar que ese pueblo no quiere cambios cuando debería ser el primero en anhelarlos.

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Oye tú, depresión, aquel Señor a quien continuamente sirvo me librará de tu mano

Quizá no en ese escalofrío forzoso, ni en ese fuego que se ha silenciado

Sino en vivir con el quebrantado, y amar a mi prójimo

No serán pues solo estas pastillas raras, será nuevamente el amor que no conoce fin, no solo en emoción, sino en acción.

Y por tercera vez, saldré libre de tu mano.

Compilados de poesías canutas

Isaías 57:15

Señor, no tengo cómo llegar hasta lo alto.

No tengo cómo permanecer ante lo sublime

No puedo habitar en la eternidad, pues soy finito

Creo entonces que no puedo alcanzarte

Pero gracias porque también habitas con el quebrantado

Y también con el humilde de espíritu

Te ofrezco mi quebranto como casa

Y ayúdame a adornar mi morada con humildad para que aquí vivas

Quiero visitarte esta semana

Visitaré por tanto a los quebrantados, para así conocer tu casa

Y a los de humilde espíritu, invitaré a conversar, para -por fin- hablar contigo.

EAQG

“Poesía profetista”.

El profetismo es una forma poética que opera como una ficción teológica, en virtud de la cual se usa un lenguaje “reina-valeriano” para expresar injusticias de nuestro tiempo de la forma en que aparece en la voz de los profetas del Antiguo Testamento.

No pretende ser una profecía en sentido espiritual ni tampoco una parodia, sino un anhelo de justicia, un anhelo de paz y temor a Dios en esta época. Un deseo de que Dios hablara por nosotros como hablara en tiempos antaños, escrita por alguien que así se desahoga, y siente consuelo al hacerlo.

Lo hago desde hace tiempo en forma personal, pero me es sano escribirlo, así lo saco de mi un rato.

En el mejor de los casos léalo como una predicación muy resumida, en el peor de los casos, como las palabras de un pretencioso con problemas de ego graves. Como sea, aquí va:

“Así dice el Señor, cansado, cansado estoy de vuestros coros, y vuestras liturgias, me aburren, me aburren vuestros ensayos constantes, y sus grandilocuentes palabras de honor hacia mí. Ángeles tengo que me adoran, y que dicen cosas bellas a mi persona, aunque yo no las requiero, porque inseguro no soy, y creen ustedes que con eso me honran, y que con eso me agrado. Pero yo no los oigo, se queda en el techo de sus estadios repletos para los que cobran entradas. Se quedan en el techo de sus congregaciones, donde todo miran sus nucas. Pero no se aman, no son amigos, no comparten, no hacen justicia al huérfano, no rescatan al pensionado, y al migrante que muere de frio no atienden, y a la tierra destruyen, y contaminan, y mi mundo y su plenitud que es mía no salvan. Yo no oiré, no oiré hasta que entiendan lo que a mí me agrada.”.

“Ay de los que dicen, pongamos a este hombre por Rey nuestro, porque invoca el nombre de nuestro Dios, porque dice que en él cree, pero no consideran que es un estafador, no consideran que a sus trabajadores oprime, y a los pobres no alimenta, que perseguido ha sido por dañar al anciano que no tiene ya fuerzas para trabajar ¿no saben? No todo aquel que dijere Señor, Señor… El Rey que juzgue la causa del afligido y del menesteroso, ese es el que me conoce aunque no lo diga, pero si dice conocerme y no juzga con justicia ¿acaso me conoce?”.

“Apóstol, profeta, ángel, así llaman a los mentirosos que devoran la casa de la viuda, que toman del tesoro de Jehová, que es del huérfano, que es del extranjero, que es del oprimido. Apóstol y profeta hay entre vosotros, a los que sirven a la mesa toda su vida, entre los que murieron por causa de la justicia, luchando por el rechazado, abogando por los miserables, albergando en su casa al que tenía frío aun cuando pudiera robarle”.

“Ay de ustedes, que dicen, esta es casa de Jehová, esta es casa del Señor, y la hermosean y la hermosean, gastan y gastan, para celebrar reuniones a su nombre, pero la gente que asiste no tiene techo, ni tiene salud, ni educación, y sus lugares de reunión no sirven para atender al desvalido sino para estacionar sus autos, orgullo vuestro, símbolo de la compañía del Señor.

Vayan y entiendan, vayan y aprendan, que mi templo son ustedes, y que mi templo está en la tierra, y si ustedes sirven en la tierra, hacen de este mundo mío un eterno culto a mi nombre, y si así me invocaren, a ti iré y te bendeciré.”

“A lo bueno llaman malo, y a lo malo bueno.

Y no, no son los mundanos, sino ustedes, mi pueblo, dice el Señor, los que llaman bien al mal y mal al bien.

Porque llaman bueno cerrar las puertas a los extranjeros, y malo a recibirlos con pan y abrigo;.

Porque llaman bueno a desamparar a los que tienen hambre y sed de justicia, y malo, como si fuera rencor, a los que piden saber dónde están sus padres, sus hijos, sus hermanos, así habéis obrado con los detenidos desaparecidos;

Porque llaman bueno a la acepción de personas, a perseguir al que no cree como ustedes, al que no vive como ustedes, y llaman malo al respeto, llaman maldad a la igualdad y a la libertad.  

Porque llaman bueno al que invierte en destruir mi creación, llaman bondad al que produce y produce, y devora y devora la tierra, mientras llaman malo al que la conserva, la protege, la cultiva, y le da descanso.

Porque llaman bueno al corrupto, al ladrón, al que abusó del poder del dinero, del poder del Rey, para favorecer a los que todo tienen, pero malo dar justicia al pobre, al pensionado, al indígena.

Porque llaman malas a las mujeres que se organizan para luchar contra la violencia contra ellas, y llaman buenos a los que callan sus crímenes.

Porque llaman sabio al que calla los crímenes de la iglesia, de sus líderes, los robos y los abusos a los pequeños, pero llaman necio y diabólico a los profetas que la denuncian.

Porque llaman bueno el discriminar, excluir, censurar al trans, y malo protegerlos de la violencia, de la muerte, de la soledad y la incomprensión.”.

“Te adoramos para que nos des, para que ensanches nuestra tierra, para ser consumidores satisfechos, para obtener status, casas, autos, departamentos, para tener tanto o más que el vecino, para ir a la Universidad, comprar la tele ancha, el departamento amplio, el celular inteligente, para presumir tu mano en Instragram, para proclamar en Facebook” Así dicen vuestras predicaciones, vuestras oraciones y vuestros cánticos. Pedís mal, hacéis del Señor uno de plástico, que da plástico. Pedís para destruir la tierra, vuestras canciones escritas están con letras de marketing, de colores llamativos, con luces de neón, mas yo veo esas letras que dicen: caos, destrucción repentina, muerte, intoxicación, huracán, inundación, sequía, envenenamiento, sed, hambre. Y pagarán primero los pobres de la tierra, y después ustedes, el pueblo, y solo al final los que estas mentiras os vendieron. Pero todos pagarán, pues vuestro dios es el plástico y el plumavit, vuestra adoración el consumo y vuestro sacrificio el tener y desechar, el daño de la tierra y su plenitud, que es mía”.

“Poder tenemos, los presidentes se pasean con nosotros, los políticos cantan nuestros cantos, entraremos al poder, reinaremos, gobernaremos, seremos prósperos, somos elegantes, finos, estamos por fin en la élite. Todo en nombre de nuestro buen dios a quien adoramos, y los reinos del mundo nos ha dado, ante quien nos postramos, y nuestro es el poder de la tierra. Aferrados a la condición de reyes, tomamos forma de servidos, haciéndonos mandamases hasta la muerte.
No les digas zorras, Dios los puso por autoridad, no le digas cueva de ladrones, ellos cantan con nosotros ¡hasta fingen emoción! esa es la voluntad de Dios, ponernos de los primeros a nosotros, junto a ellos, traemos la bendición, nosotros mismos liderando, figurando, reinando, imponiendo, gobernando por decreto.
No queremos más a los pequeños, queremos a los grandes, no queremos ser pequeños, queremos ser grandes, no queremos más ser pobres, queremos riqueza, los importantes están con nosotros, bien sentaditos adelante, bien sentados rimbombantes.
Nuestro es el poder, el Estado estará dominado por nosotros, su dinero será nuestro, su violencia será nuestra, está es la voluntad de dios, embriagarnos con los poderes de la tierra.”.

Pesar por mi pueblo pentecostal

Como la iglesia primitiva era mi pueblo

Comunidad de sencillos, comunidad de creyentes

Todo lo compartían, pues nada tenían

Despreciados por locos, despreciados por ignorantes, llenos de emoción y fuego

Lleno de pecadores perdonados y amados

Iglesia popular, iglesia del pueblo, perseguida

Iniciada y dirigida por jóvenes

Por mujeres liderada, por siervas y siervos

Por ancianos que tenían visiones

Tocando música popular

Pero se sentían inferiores, no vieron su riqueza espiritual

Anhelaron reconocimiento, anhelaron presidentes en sus templos, reconocimiento de autoridades

Anhelaron catedrales, anhelaron riquezas materiales

Vendieron su primogenitura por un plato de certezas

Sus pastores ya no son pescadores, carpinteros, labradores, menos siervos, ahora quieren ser reyes, padres de diputados, sentados en tronos, en “mercedes” dignificar el evangelio, gerentes de almas, recibir regalos

Sus obispos no quieren calle, sino su nombre en las calles, ni viven en la casa pastoral sino en mansiones, ¡qué diría el pastor Oraldo Rojas de San Bernardo!

Y dicen, ahora somos ricos, más pobres, ciegos y desnudos ahora, cómplices de genocidios

Se vendieron al tirano, por una subvención, por no pagar impuestos, por salir en la tele

Despreciaron a sus hermanos, dijeron, ahora somos nosotros los grandes, cuando el número no era nada, sino la gente, su gente, ellos mismos

Y en lugar de amar el conocimiento, amaron la cantidad, amaron el diezmo de muchos pobres, para ganar por acumulación, y dejaron solo al Ejército de Salvación.

Ordenaron vota por tal, vota por tal, o callar ante la injusticia, su acción social, limitada a construir templos, su generosidad, orar y nada más.

Constitanios, históricamente parciales, heréticos por el poder, tradicionalistas, sacralizaron las formas, las corbatas y los modismos.

Sin diálogo, sin voz por la injusticia, se apagó Enrique Chávez, descansó Daniel Palma, y el pastor Farfán ya no se le ve en la Victoria, al pastor Labbé no lo encuentro, Juanita Albornoz espera el descanso eterno, Ñanco aun no aparece, a Elena la llamaron demente y la olvidaron, Emeterio Alarcón ya no resuena su voz gritando justicia por Valdivia, y Narciso y Toro ya no hablan como antes. 

Ya no son pentecostales, salvo unos pocos.

Un día se restaurará el armonio de Hoover, tal vez, volverá a tocar doctrina wesleyana.

Supersticiones, conspiranoicas teorías, delirios de persecución, miedo a perder privilegios, y los sufrimientos de la banca no existen en el púlpito, que de santo ya nada

Mientras tanto, talita kumi gente mía

Evangélicos, Pentecostales y homosexualidad: En búsqueda de fidelidad bíblica.*

iglesia-y-homosexualidad

*Este texto fue publicado originalmente en la revista on-line Pensamiento Pentecostal.

La homosexualidad es uno de los temas más importantes de los últimos años a nivel social, político y religioso. Los movimientos de liberación homosexual han llevado su lucha a toda la sociedad occidental y han logrado visibilizar notablemente sus demandas, logrando importantes avances.

Las iglesias pentecostales en Latinoamérica, al igual que la mayoría de los movimientos evangélicos en general, han promovido una ferviente resistencia, identificando aquellos movimientos como si se tratase de la más grande amenaza para el cristianismo e incluso para la propia civilización.

Aquella actitud no parece ser cuestionada por la gran mayoría de los líderes cristianos, que -vez que tienen oportunidad de dirigirse a los políticos o a los medios de comunicación sociales- algo tienen que decir al respecto, tomando una posición militante en contra de sus demandas.

En este trabajo, intento señalar consideraciones bíblicas desde una perspectiva pentecostal crítica, y trato de dar una explicación teórica y práctica para este fenómeno, a fin de ofrecer una forma escritural de tratar con él.

Ahora bien, al decir que trataremos críticamente el tema de la homosexualidad y la iglesia, alguien podría pensar que nos proponemos señalar que las prácticas homosexuales no son bíblicamente pecado, y a pesar de que las posiciones teológicas que señalan esto no deben ser descartadas de plano sino que cuidadosamente estudiadas y reflexionadas (como toda posición teológica), no es ésta la base sobre la cual planteo desarrollar el debate[1]. Por el contrario, el análisis que hago es en base a un pensamiento teológico que podría ser clasificado como “ortodoxo” o “conservador”, en el que comprendo que la Escritura señala literalmente que las relaciones homosexuales son pecado, y que es la visión en la que normalmente se sitúa el pentecostalismo. Hecha esta precisión, veamos qué sucede al considerar la homosexualidad como pecado[2] y las consecuencias que eso tiene (o debería tener) para un pentecostal.

Pentecostales y el pecado.

¿Cómo reacciona el evangélico pentecostal ante el pecado? O más precisamente aún ¿cómo reacciona el evangélico pentecostal ante los pecadores? ¿cuál es el mensaje del pentecostal ante quienes practican el pecado? Olvidémonos un momento de la homosexualidad, y reemplacémosla por otros pecados recurrentes en las comunidades en las que nos desenvolvemos, elegiré tres pecados: la borrachera, la delincuencia, y la idolatría.

He elegido deliberadamente estos tres pecados, porque además de ser muy diferentes entre sí, son pecados en los que nuestras comunidades tienen un poderoso efecto: el pentecostalismo se ha hecho cargo de evangelizar a muchísimos alcohólicos, siendo éste un testimonio común dentro de nuestras comunidades[3]; de la misma manera la delincuencia, por cuanto el trabajo de evangelización en las cárceles es un elemento distintivo de la identidad pentecostal, y la idolatría por cuanto también ha sido un importante punto en lo que refiere a la mundanalidad.

Si nos fijamos con atención, la actitud pentecostal hacia estas prácticas ha sido bastante clara: acoger a quienes lo practican con amor, predicar un evangelio de arrepentimiento, y hacer todo ello en forma autónoma al poder político-legislativo, esto es, con una total indiferencia al reconocimiento jurídico o no de dichas prácticas.

Efectivamente, los alcohólicos son muy bienvenidos a nuestras iglesias incluso si éstos se presentan a ella en manifiesto estado de ebriedad y no sólo eso, la venta de alcohol es completamente legal y permitida por el Derecho y no parece importarnos a pesar de que lo consideramos pecado o a pesar de que nuestros hijos puedan tener acceso a él; la idolatría que vemos a diario en muchos eventos musicales, en las otras religiones, y aún en los espectáculos deportivos es completamente legal y legítima y a ninguno de nosotros se nos pasaría por la cabeza prohibirla, no sólo eso, muchas prácticas idólatras llegan a ser promovidas y subsidiadas por el Estado, pero a nosotros eso no nos perturba, ni nos parece relevante a nivel político a pesar de que lo rechacemos a nivel moral; e incluso al hablar de la delincuencia, que sí es ilegal e incluso reprimida por el Derecho, los evangélicos y especialmente los pentecostales nunca hemos necesitado ni exigido del Estado nada para poder frenar dicha problemática, por el contrario, siendo completamente indiferentes al interés estatal y social de deshumanizar y maltratar al delincuente, los pentecostales nos hemos encargado de considerarlos como iguales, preocupándonos de mejorar su convivencia y sus precarias condiciones de existencia, para hacer que ellos lleguen a conocer el amor de Dios en Cristo y sean transformados por él.

Así, podemos ver que los evangélicos pentecostales, en lo que al pecado refiere, siempre hemos confiado mucho más en la conversión voluntaria al evangelio de Cristo a través de la predicación en el poder del Espíritu a todo aquel que cree, antes que las herramientas políticas, o los por así decirlo, rudimentos del mundo. Para enfrentar cualquier tipo de pecado, sea legal o ilegal, sea socialmente legítima o no su práctica, el poder de la ley civil nunca nos ha importado, ni nos ha detenido para acercarnos hacia las personas con amor y misericordia. Nuestra consideración acerca de lo errado que es tal o cual pecado nunca nos llevó a iniciar una persecución moral, ni política, ni social hacia quienes lo practican. Sin embargo, curiosamente, resulta manifiesto que esto no sucede con los homosexuales.

Cabe preguntarse entonces ¿cuáles son las razones de estas diferencias? Son varias, sin embargo, hay algunas de ellas que deben ser descartadas y otras deben ser afirmadas con todo el peso de su razón a fin de comprender el fenómeno y corregirlo. Aquí propongo algunas:

-La noción de Sodomismo.

Está arraigado en el cristianismo el recuerdo de la historia de Sodoma y Gomorra. En ésta, se nos relata que Dios destruye dichas ciudades pues su pecado era de tal nivel que decide juzgarlas. La historia relata que Dios envía sus mensajeros hasta Lot a fin de salvarle la vida, pero mientras hacían esto, los habitantes de Sodoma intentaron violarlos, de ahí se ha entendido que sodomismo es sinónimo de homosexualidad[4]. Como resultado, en muchas ocasiones se ha escuchado a cristianos poco reflexivos decir que si se llegara a legalizar el matrimonio homosexual, Dios nos destruirá como destruyó a Sodoma y Gomorra.

Al respecto, se deben considerar tres elementos fundamentales de la propia Escritura:

El primero es que la Biblia señala que Dios destruyó Sodoma y Gomorra por pecados diferentes al incidente de los mensajeros de Lot (que está mucho más relacionada con una prueba de la bondad de Lot, que intentó salvar a los mensajeros). Los pecados específicos por los cuales Dios destruyó Sodoma aparecen varios libros más adelante, en Ezequiel capítulo 16:49-50 diciendo:

He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité[5].

Curiosamente, los mismos cristianos que utilizan la historia de Sodoma para oponerse a la homosexualidad han olvidado e ignorado este pasaje, y no han reaccionado con esa misma pasión ante estos pecados, que son problemas abundantes en el mundo y que sí están en las manos de las autoridades políticas.

Pero existe aún un segundo motivo para rechazar esta noción, todavía más importante a nivel cristiano, y es que Jesús nos ha enseñado que el Padre ya no está juzgando a la humanidad como lo hizo en tiempos de Sodoma, sino que todo el juicio ha entregado al Hijo (Juan 5:22-23), y el Hijo a nadie juzga, sino que son sus palabras las que juzgarán en el día postrero (Juan 12:47-28). De hecho, cuando los discípulos de Jesús quisieron pedir a Dios juicio en contra de los que no lo recibieron, a través del descenso de fuego del cielo a fin de destruir a los pecadores, Jesús les reprendió diciendo que “el Hijo del hombre no vino a perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lucas 9:54-56). Hoy por hoy, de acuerdo con la enseñanza de Jesús, las catástrofes naturales si bien pueden ser consecuencias del pecado (piénsese en el daño ambiental), no operan como juicios divinos, sino como señales de la próxima venida de Cristo (Mateo 24).

Y todavía nos queda una tercera razón: el matrimonio homosexual no significa la creación de la homosexualidad, sino su mero reconocimiento legal. Resulta curiosa la confusión que se produce al respecto, pues en esta forma de pensar pareciera ser que el pecado nace de la ley y no de la práctica, como si el derecho positivo fuese o crease la realidad. En otras palabras, la condenación no vendría por aquello que es legal o socialmente legítimo, sino por aquello que efectivamente hacemos o dejamos de hacer, de manera que quienes sostienen esto confunden la legitimidad jurídica con la santidad.

-Homofobia transversal y su escudo.

La homofobia, o la aversión a los homosexuales, no es monopolio de algunos grupos evangélicos, ni siquiera de los cristianos, sino un problema que ha caracterizado a toda la sociedad occidental. Si bien es cierto que muchas instituciones, partidos políticos e ideologías hoy apoyan la causa homosexual en su totalidad, también es cierto que hace veinte, diez o incluso cinco años, a la gran mayoría de éstas les parecía aberrante, siendo su rechazo una cuestión transversal. Así, aún en los grupos ideológicos y políticos que hoy apoyan la causa gay, como es el caso de los grupos de “izquierda liberal”, hasta hace algunos años la homosexualidad era despreciada abiertamente[6].

¿Por qué digo esto? Porque lo que intento probar es que, finalmente, en el proceso de transformación de la totalidad de la sociedad desde la homofobia a la tolerancia, los cristianos nos hemos quedado atrás mientras los demás reflexionaban y enmendaban sus errores. Esto pues hemos podido esconder nuestra propia homofobia detrás del par de pasajes bíblicos que sabemos la señalan como pecado, sin reflexionar adecuadamente sobre qué es lo que eso significa. En efecto, considerar la homosexualidad como pecado, como una decisión incorrecta[7], no es lo mismo que el odio y la aversión que hemos venido mostrando, ni fundamento suficiente para la persecución y negación de derechos a quienes no dañan a nadie con su actuar. Muchas personas homofóbicas cristianas esconden su condición en una especie de búsqueda de santidad, sin embargo, lo cierto es que no reaccionan de esa forma ante los otros pecados, obsesionándose con ellos y elevando la homosexualidad a una categoría de “súper-pecado”.

No perseguimos de la misma forma a los borrachos; nos importa muy poco si los ateos adoptan niños y les enseñan a su hijos a ser ateos; y no estamos preocupados de prohibir la práctica pública de religiones paganas (ni deberíamos), entonces, la única explicación para nuestro comportamiento respecto a los homosexuales es que no hemos querido renunciar a la homofobia que toda la sociedad tiene y nos hemos escudado irreflexivamente en nuestras Biblias, olvidándonos de los alcances de nuestra propia doctrina, y poniéndonos nosotros mismos como campeones y garantes de la discriminación. No les hemos compartido ni la gracia, ni el perdón que nosotros -en nuestros pecados- hemos recibido, sino sólo una irreflexiva persecución, que esconde odio, miedo, prejuicio y obsesión.

Es tiempo de que la iglesia reaccione, es tiempo de que la vieja mujer y el viejo hombre mundano, que es homofóbico, que odia a otras personas sólo porque practican el sexo de una forma que consideran extraña o incorrecta, sea transformado y muera, hasta dar lugar al hombre y mujer espiritual que no desprecia a ninguna clase de pecador, que no persigue a los demás, sino que predica un evangelio de arrepentimiento y de transformación para el que cree, no para perseguir al que no.

-Despolitización, sobresexualización de la moral cristiana y escasa reflexión teológico política.

Hace mucho tiempo que la iglesia ha dejado de cumplir su rol a nivel político, ha dejado de manifestarse en favor del prójimo (Miqueas 6:7-12), de los desvalidos, del huérfano, de la viuda y del extranjero (Isaías 1:13-17), ha guardado silencio sobre la guerra, el hambre y la violencia (Proverbios 24:11), para confinarse y enajenarse en sus propios problemas internos, y guardar silencio ante la injusticia social (Amós 8:4-7). Las razones de esto exceden el propósito de este trabajo, pero lo cierto es que la iglesia se ha despolitizado y guardado silencio en forma dramática.

El resultado de esta despolitización, ha devenido en una reducción de la moral cristiana hacia una moral eclesiástica, de púlpito, de reunión, eminentemente interna y si se trata de cuestiones sociales, la despolitización opera en que reduce la moral cristiana a pecados que no golpean al poder político y económico o al estatus quo, y como son muy pocos los valores cristianos que apuntan hacia algo que no sea aquello, termina reduciéndose a lo sexual, que es donde están en primer lugar las reivindicaciones de los homosexuales y de las mujeres.

Debemos sumar a esto una escasa reflexión sobre teología política, en la que no sólo no se aborda en forma reflexiva la doctrina cristiana en relación con el Estado y el gobierno en un contexto democrático y global, sino que además no se comprende qué es el Derecho. En efecto, el Derecho es una herramienta de convivencia y paz social de grupos humanos diferentes dentro de un Estado[8] en el que caben cristianos y ateos, homosexuales y heterosexuales, ricos y pobres. Pero los evangélicos lo miramos como si fuese una herramienta “evangelística” más. Esto ha dado origen a que nos comportemos con pretensiones totalitarias al hablar de políticas de Estado y gobierno, queriendo imponer nuestras convicciones al resto de la sociedad, sin entender que nuestros valores a nivel jurídico deben manifestarse en herramientas para obtener paz social y sana convivencia, es decir, un campo fértil para hablar de amor con los oprimidos, lo que es, por cierto, sustancial al cristianismo[9].

Así, la mezcla de estos factores degenera en que muchos líderes cristianos que están intentando entrar en el ambiente político (repolitizarnos), lo terminan haciendo con una visión de la moral cristiana atrofiada y minimizada, en la que parecieran reducir lo cristiano a lo eminentemente sexual. Aquello se manifiesta en todo su esplendor en un lamentable concepto que se llama “agenda valórica”. Pero la agenda valórica no se trata necesariamente de los valores de Jesús o de los profetas a nivel político, sino de la oposición cristiana a reivindicaciones de minorías sexuales, no se trata de inmigración (Levítico 24:22), de pobreza (Lucas 6:20-26), ni de sueldos (Santiago 5:1-6), se trata sólo de lo que las personas hacen en su cama o hacen con sus cuerpos[10]. Esa es pues, la tercera explicación de este fenómeno.

Conclusiones:

La reacción del pueblo evangélico y pentecostal hacia el tema de la homosexualidad no tiene una correlación adecuada con la reacción que tenemos al resto de los pecados. Dicho actuar se explica por una mezcla compleja de factores, dentro de las cuales destacan problemas de carácter cultural, político y teológico. Es urgente que el pueblo de Dios reflexione en torno a ello y se enfoque en su verdadera meta: la predicación de un evangelio transformador a todo aquel que cree y un mensaje político que comprenda cuál es la relación bíblica entre la iglesia y el Estado, el sentido y alcance del Derecho a nivel teórico y práctico, y sobre todo, a la recomprensión de su propia labor política, que está relacionada con una transformación de la realidad a través del amor y la fe en Cristo.

Resulta lamentable que la noción de “un Chile para Cristo” haya pasado de ser el sueño de una evangelización llena del poder del Espíritu que convence al mundo de pecado, justicia y juicio, al sueño de hacer que Chile sea para Cristo por medio de leyes humanas inútiles para transformar a las personas. Nos desplazamos así hacia una concepción política que podría ser caracterizada como una especie de teocracia fascista (proceso que ya estamos viendo con Trump), y no sólo eso, desde un punto de vista pentecostal, estamos renunciando al poder del Espíritu para confiar en el poder del hombre, en el poder político y económico, en el poder de las leyes y los Códigos, olvidando que -si algo tenemos que decir hacia dichos poderes- no es otra cosa que hagan justicia en favor de los débiles (Isaías 10:1-3).

Hoy más que nunca resulta necesario recordar que no es con espada, no es con policías, no es con ejército, no es con la coerción de las normas legales, sino que con el Espíritu de Dios.

Bibliografía

Alessandri R, A., Somarriva U, M., & Vodanovic H, A. (2011). Tratado de Derecho Civil, Parte Preliminar y General (Vol. I). Santiago, Chile: Editorial Jurídica de Chile.

Fernández L, M., Godoy S, E., Herrera G, P., Muñoz S, J., Venegas V, H., & Yañez A, J. C. (2008). Alcohol y trabajo. El alcohol y la formación de las entidades laborales. Osorno: Editorial Universidad de Los Lagos.

King, M. L. (1999). La Fuerza de Amar. Madrid: Acción Cultural Cristiana.

Reina, & Valera. (1960). Biblia.

[1] Dentro de los evangélicos, quienes han preferido esta interpretación han sido los miembros de la Iglesia Evangélica Luterana de Chile.

[2] La Escritura señala a la homosexualidad como pecado en algunos pasajes del Antiguo Testamento como del Nuevo, son al menos 6 pasajes breves (Levítico 18:22; 20:13; Deuteronomio 23:17; Romanos 1:27; 1 Corintios 6:9; 1 Timoteo 1:10). Así, la Biblia lo deja como una práctica moralmente incorrecta y no como una enfermedad como por muchos años creyeron los científicos o aún sostienen en forma torpe muchos cristianos. La Biblia tampoco señala que sea un endemoniamiento como algunos cristianos sostienen de forma irreflexiva no solo de la realidad, sino de su propia fe.

[3] Está bien documentado por los historiadores, que el alcoholismo fue uno de los grandes azotes del siglo XX país para la clase trabajadora de nuestro país (Fernández L, y otros, 2008, pág. 84). El evangelio pentecostal que acogió este problema se hizo cargo de una realidad que urgía cambiar, y eso explica en parte su poder.

[4] En la Real Academia Española de la Lengua es definida la “sodomía” como sexo anal.

[5] En el libro de Judas 1:7 en la versión Reina-Valera 1960, al hablar de Sodoma y Gomorra se señala que el pecado cometido sería de aquellos “contra naturaleza” para apuntar a la homosexualidad. Aquella traducción supone recoger un concepto filosófico propio de la escolástica católica. La mayoría de las traducciones, incluida la Reina Valera 1909, apuntan a “haber seguido carne extraña”.

[6] Existen quienes sostienen que el apoyo a lo homosexual es el resultado de un “Neomarxismo cultural”, lo cierto es que los países en los que ha iniciado y prosperado la causa gay son países capitalistas, y países capitalistas de una raíz política eminentemente protestante (USA, Inglaterra, Holanda, Canadá). No así en los países de izquierda como Venezuela, China o Corea del Norte, donde los derechos de los homosexuales encuentran profunda resistencia, como también sucedía en la URSS.

[7] Esto, omitiendo por ahora el importante e interesante debate acerca de las causas por las cuales una persona se declara a sí misma homosexual.

[8] (Alessandri Rodríguez, Somarriva Undurraga, & Vodanovic Haklicka, 2011, pág. 15)

[9] (King, 1999, pág. 59)

[10] Lo único de la agenda valórica que se acerca al prójimo un poco es el aborto. Pero la oposición al aborto sin manifestación en favor de la vida de los niños abandonados, de las mujeres violentadas, de la crisis de los servicios de menores y de adopción etc., no parece ser parte de una preocupación suficientemente honesta por los débiles, sino más bien una forma de control social sobre la mujer y su cuerpo.

Breve Reseña de “Albert Schweitzer, La vida de un hombre bueno” de Jean Pierhal.

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Este es un libro biográfico del destacado pastor, misionero, teólogo, filósofo, músico, y médico, a veces también arquitecto, Albert Schweitzer, ganador del premio Nobel de la paz, entre otras condecoraciones.
Fue escrito mientras el pastor Schwitzer aún vivía, y publicado el mismo año en que moriría a la edad de 90 años.
Es un libro que te permite conocer a un verdadero profeta contemporáneo que vivió la etapa final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Un hombre cuya lucidez le permitió intuir la llegada de la primera guerra mundial, y aún presagiar con mucha anticipación la segunda guerra. Incluso aún más, su “ética del profundo respeto por la vida” y su convicción de que la muerte de la filosofía, la ética y la cultura y la enorme sed de poder económico y militar amenazan no solo al hombre mismo sino que a todo ser viviente, me hacen ver que este hombre ya intuía lo que hoy es la inquietante verdad de la destrucción producida por la ambición del hombre y que se manifiesta en la catástrofe climática que estamos viviendo.
La vida de Schwitzer, descrita en este libro, enseña que todo aquel que es privilegiado, todo aquel que recibe algo bueno, debe compartirlo, que esa es la misión del que tiene algo que destaca: darlo y compartirlo con quien no.
Cualquiera que lea las polémicas investigaciones sobre el Jesús Histórico de Albert Schweitzer podría decir, con ligereza, que este hombre no tenía fe o la había perdido. Sin embargo, creo que en la vida de este hombre de paz resuenan con mucha fuerza las palabras de Santiago cuando nos dice: muéstrame tu fe por tus obras. Pues este Pastor y Misionero mostraba una fe más viva que cualquier creyente en la mística bíblica (entre los cuales me incluyo) pues entendió a la perfección el mensaje que Dios nos dio al hacerse carne: no se sujetó a sus privilegios como cosa a que aferrarse, sino que derramó su vida hasta la muerte por los demás. No solo eso, su hospital en África era una verdadera embajada del Reino de Dios pues, en medio de la segunda guerra mundial, era un espacio neutro, rodeado de guerra, donde convivían en paz soldados de todos los bandos, protestantes, católicos, indígenas, negros y animales, algo como eso no puede provenir de un hombre sin fe en el mensaje cristiano.
Este libro me demuestra también, una vez más, que los grandes hombres de Dios siempre han tenido esperanza en que aún queda bondad en el ser humano, que se debe tener fe en que el hombre sigue teniendo algo de la imagen de Dios dentro de sí, pues este señor, por medio de la entrega no solo se dio a si mismo, sino que también pudo comprender y darse cuenta de la bondad de los más despreciados y maltratados de todos: “los salvajes de África”. Creo que A. S, siendo un hombre tan culto, siendo un tipo que tan claramente podía jactarse de ser el orgullo de la cultura europea, se dio cuenta que, en realidad, los europeos eran y han sido más irracionales que las tribus más bárbaras de los países “incivilizados”. Se dio cuenta que los europeos podían sacrificar vidas humanas a los ídolos de las banderas, y que podían asesinar a sus hermanos por el fetiche del odio racial y el poder, de manera que todo aquello excedía y excede en mucho la “brutalidad” de los caníbales y sus hechiceros.
Un hombre sencillo, alegre, inagotable, que predicó el amor de Cristo con sus obras.
Muy recomendable!

Reseña de “De cómo el hombre limitó la razón y perdió la libertad” de Renato Espoz Le-Fort.

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Este libro trata sobre varias cosas interesantes: la teología natural protestante, la teología natural latina (católica), sus conflictos, diferencias, elementos comunes y el tipo de “ciencia” que estos inspiran. Es muy crítico con la teología natural protestante, pero no dice lo que dice sin fundamento.
También es un excelente texto para entender las relaciones entre cristianismo y ciencia, donde derriba varios mitos como su oposición o indiferencia, por el contrario, demuestra cómo la ciencia occidental recibe su inspiración en la teología cristiana.
Te enseña sobre el pensamiento de Lutero, Calvino, Copérnico, Galileo, Newton, Kant, Kepler. Einstein, San Buenaventura, San Francisco, Orígenes, etc.
Derriba mitos como la supuesta persecución a Copérnico, defiende a Galileo como el último medieval antes que el primer hombre moderno, y elimina los prejuicios de la mal llamada “edad oscura” como es la época medieval.
Un paranorama muy claro sobre la filosofía y teología occidental, y con una mirada latinoamericana, en búsqueda de nuevas respuestas.
Como crítica, he de decir, al igual que una reseña que leí antes, que el autor ignora las posiciones evangélicas sobre teología natural que pueden otorgar tradiciones como la iglesia católica ortodoxa o las tradiciones evangélicas, como los metodistas o los pentecostales.
Lo recomiendo mucho para todo aquel interesado en estas cosas. Es un libro que junto al Reforma e Ilsutración de Andrés Monares, constituyen piezas claves para entender la cultura de nuestro tiempo, sus críticas y las cosas a derribar y mejorar. 

Breve Reseña de “Reforma e Ilustración, los teólogos que construyeron la Modernidad” de Andrés Monares.

Quisiera hacer una reseña y, más aún, recomendarles un libro pues, a mi juicio, todo interesado en la filosofía y/o en la teología debería estudiarlo con detención: Reforma e ilustración. Los teólogos que construyeron la modernidad.

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Este libro contextualiza en su cultura y fe a los filósofos que hicieron posible aquello que llamamos “modernidad”, dando a conocer con claridad expositiva y bibliográfica, los verdaderos cimientos en los que descansa nuestro mundo occidental. Y al hacerlo nos informa de lo inesperado (y que siempre sospeché y confirmé con este libro): que el racionalismo ilustrado no es ni ateo, ni deísta, ni profano, ni tampoco postula una estimación superlativa de seres autónomos. Sino que, contrario a ello, es el resultado de creencias religiosas de orden protestante, en especial calvinista, particularmente las puritanas. En ese proceso da cuenta del marcado calvinismo de Francis Bacón (padre de la ciencia experimental teconológica), de Isaac Newton (mesías de la ciencia experimental), Hobbes, Locke, Rousseau, (padres de la filosofía política actual), Smith (padre de la economía), y en parte a Kant, Hume, Hegel, Darwin y Marx.

Pero no es solo teoría, el autor da cuenta de cómo aquellas doctrinas e interpretaciones impactan en nuestro diario vivir, especialmente en lo geopolítico, con la nación que es hija de todo este ensamblaje teológico con apariencia secular: USA.

Para los creyentes, la lectura de este texto deja profundas reflexiones y desafíos, especialmente en purgar de nuestra fe y de nuestra historia las nefastas y trágicas consecuencias de un sistema de creencias sintetizadas en los 5 puntos del calvinismo y sus consecuencias lógicas y prácticas en el modo de entender la naturaleza de Dios, la del hombre, y la de Jesús mismo. Este libro, escrito por un no creyente, da cuenta, una vez más, de la necesidad de rescatar el mensaje de amor de Cristo y de amor al prójimo en un sentido radical, auténtico y práctico.

Una joya escrita por un chileno con perspectiva latinoamericana!

Breve reseña de “Sobre un Concepto histórico de Ciencia” de Carlos Pérez Soto.

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Hola, les traigo otra breve reseña de un libro:
Aunque a su autor le espante la idea, este libro es un gran texto introductorio de filosofía de la ciencia, especialmente diseñado en el lenguaje común que tanto se necesita. Con un toque, como dice su autor, escandalosamente pedagógico, explica las principales tesis, críticas y problemáticas de la materia. Pero no solo eso, ofrece también una tesis original sobre la problematica de la ciencia moderna y que se basa en la filosofía de la historia de Hegel (que según el autor está violentamente pasada de moda). Una alternativa de superación de la ciencia como el conocimiento mismo, de manera de deshacer el paranóico mundo moderno que le da sentido y sustento.

Un gran libro, aunque no me considero hegeliano, ni muchísimo menos marxista, creo que es verdad que el mundo moderno debe ser superado por un mundo diferente. Yo ya tengo mi propuesta en todo caso, lejos del marxismo, la alternativa es el amor al prójimo, eso que nos enseñó Jesús.

¿El problema que tiene? Aunque no me considero el profeta de la ortografía, este libro tiene serios problemas con el uso de las tildes (hasta yo me doy cuenta). Lo que es muy llamativo, y vergonzoso, especialmente para Lom Ediciones, su editorial.

Reseña de Adonde vamos: ¿caos o comunidad? del pastor Martin Luther King Jr.

Desde hace un tiempo vengo subiendo a Facebook algunas breves reseñas de libros y lo seguiré haciendo, pero como Facebook es muy pasajero, las comenzaré a subir acá para que la gente que googlea pueda verlas también (aunque estas primeras son más bien breves por lo mismo)
Hoy traigo un libro que leí hace tiempo, ¿Adonde vamos, caos o comunidad? del pastor Martin Luther King Jr.

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No tengo intención de idolatrar a este pastor, sé que era un hombre y que no era perfecto. Pero en verdad pienso que su obra es sencillamente una amalgama de gracia, sabiduría, lucidez, agudeza, amor, fe, valentía y verdad. Este libro en particular fue escrito en 1968, mediados del siglo XX, sin embargo sus propuestas no solo siguen vigentes hoy, sino que es mucho más necesario hoy en día pues, lejos de lo que su autor esperaría, casi 60 años después, los problemas que describe a nivel mundial se han vuelto aun más despiadados.
MLK tiene acá una propuesta política y moral basada en el mensaje del amor de Jesús en el sentido más pleno y más práctico posible, lejos de discusiones absurdas toca los temas de real importancia: los errores de la iglesia como guardiana del status quo, las teologías que establecen la opresión en su fundamento a través del elitismo y predestinacionismo, el problema del mero avance de la ciencia con el retroceso de la ética, el racismo, el comunismo y el capitalisno, la ambición que nos destruye, el problema de la guerra, los fundamentos teológicos de las guerras, el neocolonialismo, e incluso el ambientalismo. ¡Recomiendo su lectura en un 100%, el que lo quiera fotocopiar, me lo pide!

Sin duda este hombre de Dios fue un profeta en estos tiempos, pues vivió una vida que anunciaba a Cristo en obras y en palabras. ¡Ojalá retener todo lo bueno de su legado!

Una iglesia enajenada #HagamonosCargo

“Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”.

#CambioClimático, #Inmigración, #Hambre, #Corrupción, #ViolenciaDeGénero, #ViolenciaContraLosAnimales, #Guerra, #Individualismo, #Colusión, #Desconfianza, #Estrés, #Depresión, #Consumismo, #Desigualdad, #Educación, #DerechosCiviles, #Racismo, #Xenofobia, #SueldoMínimo, #Sequía, #Huérfanos, #JubiladosEnElAbandono

Estos son los problemas reales del prójimo.

Aquel grupo humano al que se la mandó a “amar a su prójimo como a si mismos”, los cristianos, ¿qué están haciendo por esto?

¡Cómo me gustaría que dejáramos de trabajar para las llamas, y que trabajáramos para lo eterno!..

¿Dónde está la ética del amor al prójimo?