Sobre Derechos Humanos, carabineros, manifestantes y política.

Estimados amigos y amigas**, últimamente mucha gente se pregunta ¿Por qué los DD.HH no hacen nada por defender a los Carabineros que sufren violencia?, quiero darles una pequeña explicación como estudiante de Derecho, así como un médico me enseña sobre medicamentos que yo no entiendo.

Los DD.HH son una herramienta jurídico política que busca proteger a los ciudadanos del poder del Estado. Los estados detentan el poder, y cuando alguien tiene poder, tiene la seria tentación de ejercerlo a su antojo. Los DD.HH están diseñados para proteger a los ciudadanos del Estado, y no para proteger al Estado de los ciudadanos, ni a los ciudadanos de los propios ciudadanos, sino que a los ciudadanos del Estado ¿por qué? porque alguien tiene que frenar el “todopoderoso” Estado, que tiene las armas y el poder.

Así, si yo mato a Juan, aunque existe el DD.HH a la vida, lo que yo hago (en principio) NO es un crimen contra los DD.HH, sino que es un crimen que la ley del ESTADO sanciona. Sin embargo, si el Estado mata a Juan, o no le da justicia a Juan que fue asesinado por mí, entonces los DD.HH sí entran en juego.

¿Desamparan los DD.HH a los carabineros? Los carabineros son, por esencia, EL PODER DEL ESTADO, los DD.HH no están diseñados para proteger a los carabineros (como función) ¿Significa que no les importan los carabineros? No, lo que pasa es que los carabineros cuando actúan como tales son el Estado mismo, y cuentan con otra protección que son las propias leyes del Estado. El Estado no necesita que nadie lo defienda, porque el Estado tiene las armas de guerra, las leyes, los tribunales, el poder y el dinero para protegerse solito… y lo hace bastante bien. ¿Entonces quién protege a los carabineros? ¿Nadie? Lo hace la ley misma, que aplica el Estado mismo (un carabinero sería objeto de protección de DD.HH si el Estado violara sus DD.HH). De hecho, matar o agredir a un carabinero es más penado que matar o agredir a un ciudadano… porque el Estado se protege a sí mismo.

Cuando se realiza una demanda ante un tribunal de DD.HH, no se demanda a personas, o empresas, se demandan a los Estados. Porque los DD.HH están diseñados para frenar el poder estatal, porque el Estado es el que está encargado de frenar el abuso de los ciudadanos entre ellos y de esos mismos ciudadanos hacia el Estado mismo.

¿Se entiende? Los carabineros NO están desamparados, los amparan sus armas, y la legislación que los autoriza a ejercer la violencia (justificadamente), los amparan las leyes del Estado, los amparan los tribunales del Estado. Los DD.HH se preocupan de que ese Estado no use todo ese poder sin que nadie lo supervise.

¿Saben cuáles son las penas de delitos contra los DD.HH? No hay penas, al Estado se le condena a pagar indemnizaciones, a hacer monumentos, a hacer declaraciones, pedir perdón. Pero nadie va a la cárcel por ello. Creánme, cualquier general de carabineros NO quiere que los DD.HH les protejan, la ley les conviene mucho más.

Pienso que los cristianos debemos tener una postura activa en favor de los DD.HH, debemos recordar que Jesús fue un disidente político, que fue raptado, torturado y asesinado cruelmente por el poder de una organización “estatal”: El Imperio Romano, y la Corte religiosa del “Sanedrín”, que lo persiguieron y mataron por pensar diferente, y proponer un mundo diferente. No todos los “manifestantes” que andan por nuestra calles llevan un mensaje pacífico (en la forma) como el de Jesús, pero muchos de ellos sí lo hacen y son cruelmente martirizados, ejerciendo el poder de forma ilegítima sobre ellos. Debemos tener cuidado, si Jesús fue un mártir del Estado (o del poder si se quiere), tal vez muchos mártires de ahora tengan mucho más en común con él que lo que creemos. Pero ese tema lo dejaremos para otra ocasión.

** Esta reflexión la publiqué en Facebook hace un tiempo!

Insultos, e insultos sexuales.

Estoy convencido de que se puede saber muy bien lo que una persona o una cultura piensa por la forma con la que insulta. Jesús dijo “de la abundancia del corazón habla la boca” y cada vez que me oigo hablar a mí mismo o a otros, me doy cuenta de la razón que tenía. Todavía más, por extensión, diría que no sólo “…habla la boca” sino que también “oyen los oídos” y “ven los ojos”, porque muchas veces entendemos cosas que están más en la “abundancia del corazón”, que en la propia realidad.

Los clasistas insultan a otros diciéndoles “rotos”, “picantes” o “rascas”; los racistas gringos insultan diciendo “nigga” y los racistas latinos de “indio de…”, los vanidosos de “feo”, “sin brillo” o “guatona/o”; los intelectualoides “de ignorante de…” o “imbécil” etc.

Pero hay una forma de insultar que es transversal: los insultos sexuales.

(Esta parte puede ser desagradable de leer porque citaré groserías pesadas)

¿Se han fijado en nuestros insultos sexuales? Muestran nuestra fijación con el sexo y del rol peyorativo que cumple la mujer en él, como ningún otro.

Así, si una persona es amable con otra o le admira se dice “te abriste de piernas” o se le dice “chupa p…”, si se quiere insultar a una persona también se le puede decir “culiao”, o “hijo de p…”, aún en el mundo “homosexual”, suelen insultarse como “pasivas”, esto es, aquellos homosexuales que cumplen el rol de la mujer en el sexo**…  ¿por qué no se dice como insulto “culiador”, “chupa v…..” o “hijo de puto”? ¡En algunos casos, decir eso incluso es ser un ganador! As, nadie quiere ser un “culiado” pero sería genial ser un “garchador o culiador”. Hay algo que está mal ahí.

Creo que los cristianos no sólo no debemos insultar porque ofende al prójimo, sino darnos cuenta de que muchos insultos también suponen una visión errada de conceptos bíblicos fundamentales. Nuestras esposas nos permiten tener intimidad con ellas, “se abren de piernas” con nosotros, pero eso no constituye ninguna situación indigna, por el contrario, es un acto creado y concebido por Dios, hermoso y de gran amor. Así, si un día peco insultando a alguien, y para más remate digo “te abriste de piernas” o “cabro culeado”, creo que también le deberé una disculpa a mi esposa por ello.

El sexo es algo bello y profundo, y por ende, para un cristiano decir un insulto sexual debería ser algo doblemente prohibido. A mayor abundamiento, recibir un insulto sexual debería sernos indiferente, o podría ser duro, pero no por el trato que nosotros recibimos, sino por el trato peyorativo que se le da a nuestra mujeres, y en el caso de las cristianas, a ellas como mujer y su dignísimo y bello rol en el sexo.

**Como dato cultural no todas las relaciones homosexuales tienen “activos o pasivos”, sino que utilizan otros medios de estimulación sexual.